martes, 6 de marzo de 2012

ser madre



Ser madre es un trabajo emocional, físico, mental, intelectual, en todo ámbito la verdad.

Me encanta estar con Inés y verla crecer, paso a paso, detalle a detalle, minuto a minuto y segundo a segundo. No sé cómo voy a enfrentar cuando tenga que volver a trabajar…bueno, la verdad es que sí sé: trabajando no más y dejando a Inés con alguien que la cuide. Supongo que nos hará bien echarnos de menos un rato.



A veces extraño mi vida personal: Gabriela la mujer, la amiga, la profesional, no la “señora de” o “la mamá de”. Me hace falta trabajar, definitivamente lo mío no es dedicarme completamente a la casa…o al menos no en estas condiciones…con un sueldo, y la familia extendida cerca, no tengo ningún problema!

Inés está lo suficientemente grande como para querer tocar absolutamente todo lo que se encuentra a su alrededor, ya sea cerca o lejos, ella lo quiere tomar todo! Y luego, obviamente llevárselo a la boca. Atrás quedaron – por ahora – los accesorios como aros largos, pulseras y ni hablar de los collares! Todo dura menos de 3 minutos en mi antes de que la chica note su presencia y lo busque constantemente. Opté por no usarlos.

Si en algún momento pensé que al terminar de dar pecho me salvaba de poleras sucias, pues me equivoqué! Pasamos a otra etapa ahora: la comida! Terminado el proceso de alimentación de sólidos, a veces me miro y no sé si ella o yo necesitamos el babero, no solo por mi chochera, sino porque además no sé cómo llega mucha comida a mi ropa!!!

La hora de la tina es un show en sí mismo. Primero es el canto clásico que inventó el Seba cuya letra dice “que rica el agüita, qué rica el agüita!”, que ya es como un mantra cada vez que Inés se mete a la tina. Ahora que está agarrando todo, es la lucha por lavarle el pelo y jabonarla al tiempo que se le pasan juguetes para que no intente tocar el shampoo y el jabón y uno logre cumplir la misión de limpiarla. Luego, lo que aún no entiende es que el agua no se puede agarrar. Intenta constantemente tomarla mientras la enjuago con un vaso plástico. Sacarla de la tina también es un tema. Aún no logro envolverla bien en la toalla sin quedar toda mojada yo…y para qué decir cómo queda el suelo del baño…optamos por dejar el trapero ahí…así es rápido e instantáneo el proceso de limpieza del piso post-tina.

Secarla con el secador…lo mismo que el agua…insiste en agarrar el aire…

Habla…más que yo! y su hora preferida es bien temprano en la mañana. Alguna vez dormí hasta tarde, ya no recuerdo esos tiempos, hoy tarde es las 8 de la mañana. Estoy esperando el día en que Inés aprenda a tostar pan para que me pueda traer pan con mantequilla a la cama, jijijijiji.

Me fascina que me reconozca, amo que – a pesar que sean las 5 de la mañana – “aletee” de felicidad cuando me ve que llego a su cuna (sé que hay una cosa de interés, porque le llevo su leche, pero me gusta pensar que es por mi)

Cómo nos cambia la vida!

1 comentario:

Dani dijo...

linda!!!! es increible esto de la maternidad, como te llena todo!!! ademas ines es una ricura!!! la extraño!
te mando por mail consejos de como no mojarse tanto cdo una las baña!
besos!!!