A ratos siento que estoy viviendo una pesadilla. En otros momentos pienso en lo positivo: los amigos que tenemos y nos apoyan tanto, la gran familia que nos respalda y sobretodo la gran pareja que somos con el Seba y como hemos enfrentado esta situación.
Mi cabeza está agotada, mi cuerpo está deteriorado y cansado y siento haber recibido un terremoto emocional que no se detiene.
Tengo todas mis energías enfocadas en tener paciencia en que todo a su tiempo se irá aclarando. Me gustaría saber todo ahora, pero no se puede, por lo tanto solo me queda esperar con calma y mucho optimismo.
Daría todo lo que fuera necesario por estar yo en el lugar e Inés.
Daría cualquier cosa por tener a mis papás y hermanas acá.
Pienso que saldremos fortalecidos, pienso en que se aprende de cada experiencia, pienso que mi instinto maternal nunca estuvo mal cuando sentí que Inés estaba diferente.
Admito que me siento agotada física y emocionalmente. Me cuesta dormir, mi cabeza no para de pensar, me pongo a llorar o pienso puras tonteras.
Trato de no pensar demasiado, pero me cuesta. Trato de ir paso a paso, minuto a minuto viviendo las cosas.
Lo bueno de lo malo es que pasa...así que esto no será eterno.