Si un tiempo atrás me hubiesen preguntado cual era mi mayor temor en la vida habría dicho cualquier cosa menos lo que hoy siento: que a Inés le pase algo malo. Sé que está fuera de mi alcance eso, pero no dejo de desear que nunca nada malo le pasara.
Y acá estamos hace horas en el Children Hospital de Oakland con nuestra hermosura enferma, sin tener claro que le pasa...es una tortura esto...o peor.
Hace unos días que yo la notaba diferente, más llorona y con menos apetito. Obviamente intentamos no preocuparnos y culpamos a mis horas de soledad en la casa, "paja mental" y exceso de aprensión, sin embargo, algo - mi instinto - no me dejaba tranquila. Decidí comenzar un registro de su comportamiento y así poder fundar mis opiniones. Resultó que mi registro mostró que su "maña" y falta de apetito fueron mostrando un patrón y aumentando, llegando a que el jueves a las 2 de la mañana fue la ultima vez que comió.
La llevé al doctor, y me dieron el peor diagnostico: posible botulismo infantil (palabra que recién logro recordar porque hasta el momento me era totalmente desconocida). Me dicen la lleve al hospital y mientras me preparo para partir agregan un detalle: Inés se tiene que ir en ambulancia dado el diagnostico y los riesgos respiratorios que conlleva. Casi me morí con la noticia.
El Seba estaba en la universidad y todo el resto de mi familia en Chile!!!
"Alguien!!"
Por primera vez me sentí totalmente en el rol de mamá: ahí estaba mi hija y yo debía protegería, darle seguridad, confianza, amor...En menos de un segundo me puse firme, la agarré y le dije que todo estaría bien.
Bendita las conexiones, bendito internet que me sirvió en esos momentos de soledad. Postear la noticia en Facebook - por exhibicionista que parezca - fue un apoyo a la distancia, mientras me armaba de fuerzas para estar fuerte para ella.
Las emociones que viví en esos momentos, durante la ambulancia camino al hospital y luego sola en el hospital hasta que llegó el Seba fueron cosas que nunca antes sentí. Por un lado una impotencia tremenda por no poder solucionar las cosas y mejorar a Inés, por otro lado, fuerza enorme para estar entera y fuerte para ella para lo que pasara y para contener a mi pequeña belleza.
Le sacaron mucha sangre, le pusieron agujas por todas partes, monitores, y lo peor una punción espinal, a la cual afortunadamente no nos dejaron entrar...un trauma menos para los padres creo.
Pero seguíamos sin novedades.
No hay fiebre, pero haya decaimiento...no había comido, es de esperar el decaimiento, pero también notan que hay falta de tonicidad muscular.
Atroz, horrible, lo peor del mundo verla tan débil, decaída, sin sonreír como siempre lo hace, mirando al infinito, sin fijar sus maravillosos ojos en los míos...
Pasan las horas y los pocos exámenes que han llegado no muestran nada malo. Es una buena noticia, pero sigue decaída.
A las 10 de la noche comió. Tomó mamadera y pecho. Otro avance, pero sigue decaída y sin tonicidad muscular. Se le cae su cabecita, y ella no suele ser así; es firme, parada y fuerte.
Dormí unas 3 horas, ahora el Seba duerme unas horas...haciendo turnos. Nos es imposible dejarla sola, sin miraría, sin tocarle su manito y darle besos.
Está conectada a vías intravenosas que la hidratan y le dan antibióticos como prevención. El resto de los exámenes estarán listos en unos 3 días...nuevamente atroz...quiero saber todo ahora, quiero saber que está bien y que esto es algo del pasado.
Sé que está en buenas manos, pero es muy difícil no preocuparse.
En la mañana la verán otros especialistas y tendremos más información.
Quienes me conocen saben que me es imposible guardarme mis emociones, que está en mi esencia compartir lo que siento, sobretodo en momentos como estos en que abiertamente pido apoyo, buenas vibras, rezos, energías, todo lo que mejore a nuestra Inés y nos de fuerzas.
Gracias por sus saludos, mensajes, llamados y palabras de apoyo. Todas son bienvenidas, todas las necesito (necesitamos)
Qué difícil pasar estas cosas lejos!!!
Los mantendré informados.
Gabri