(Estoy en un teclado sin egnes ni acentos…algunas palabras estaran mal escritas, I’m sorry)
El aeropuerto: Delta, siempre tuvo la pagina caida, motivo por el cual hicimos una larga fila para poder hacer el check in. Llegando al counter aparecio una pareja de locos con pelucas, poleras de la selección chilena y una pancarta gritando nuestros nombres … Pancho y Ale, top! Se pasaron (la pancarta la trajimos). Llegado al counter con dificultades dado que justo nos toco el carro con una rueda que no giraba, pesamos las maletas. Cual sera nuestra sorpresa al enterarnos que todas las maletas habian subido de peso en la noche, entre 3 y 4 kilos!!!! La primera deduccion: la pesa de mi mama esta mala, la segunda deduccion: todos los integrantes de la familia estan 3 o 4 kilos mas gordos de lo que creen. La solucion fue comprar una quinta maleta, dado que era mas barato pagar por una maleta extra que por el sobrepeso de cada una de las otras 4 maletas. Henos ahí el Seba y yo corriendo por el aeropuerto, comprando la primera maleta que encontramos y luego en medio del pasillo traspasando cosas entre las maletas, aprovechando a mostrarle a nuestra familia y amigos los lindos calzones, las toallas que llevabamos, las fotos, etc.
Ya van 3 semanas de vacaciones, en las cuales hemos vivido en la casa de mi mamá. Tres semanas de regaloneo máximo, tres semanas “como reyes” teniendo comidita rica todos los días, la cama hecha, ropa lavada y planchada y por sobretodo muchas despedidas. El hígado está “pidiendo perdón” de tanta comida y bebida, así que nuestra llegada a las tierras del tío Sam nos espera con una dieta total de desintoxicación.
Que tengo PREocupaciones, si, las tengo. Ansiedad…a más no poder. Nervios. Bastantes. Felicidad: al por mayor. Enamorada…cada día más.
Pero hoy, quiero contar que me siento feliz. Que me siento con el corazón lleno de amor. Me siento agradecida de todas las buenas vibras, buena “onda”, apoyo, genuina felicidad que he y hemos recibido. Siento que mi corazón está rojo, inflado y lleeeeno de amor. Me siento afortunada. Muy afortunada.
PD: dedico este post a mi amiga Pancha, su tata y familia.
Andaba desaparecida de estos lugares. Para algunos un alivio, jejeje. Para mis “fans”, no se preocupen: regresé a este espacio “privado / público”, a veces hace de alimento al ego, otras veces – la mayor parte – mi vía de escape a expresar mis pensamientos, ideas, reflexiones, incluso tonteras.
Algunos me critican por “exponerme”, por dar a conocer tantas cosas personales.
Así soy yo. No puedo ser discreta con mis emociones, si estoy feliz, siento que ilumino, cuando estoy triste, una nube negra con lluvia me persigue.
Mis emociones no pasan desapercibidas.
That's me, whether you like it or not
En fin…lo que me “convoca” en este relato, es el/la loquer@....
Mis primeros pasos en ese mundo fueron hace como unos 12 años atrás. Estaba “inestable”, había engordado, luego adelgazado, irritable…
Llegué a un especialista en trastornos de alimentación…nada qué ver! Me preguntaba si había vomitado, cuánto comía, qué comía, qué sentía con la comida. Era una estupidez. Sentía que era un pérdida de tiempo, y sobretodo de plata. Hasta le mentía. Le inventaba una cantidad de tonteras…
Otra experiencia fue un conocido en mi familia: el “famoso” Bernales, casi tan famoso como Silva (mis primas entenderán) Creo que ese doctor Bernales se ha construido su casa con los ingresos de los Escobar y algunos García.
Tampoco me gustó. No me hizo sentido.
Gracias al constante apoyo de Patty, quien me decía que lo más importante es que a mi me guste y acomode mi terapeuta, la búsqueda continuó, hasta que llegué a Edy, hace ya tieeeempo.
“Psico…qué?!?!”
“Análisis” fue la respuesta.
“Será” dije, sin saber realmente lo que me esperaba.
Creo que fueron cerca de 5 años los que estuve visitando periódicamente a mi “loquera”. Cuando faltaba, me cobraba igual, y luego me daba cuenta que cuando faltaba, era porque había de todas maneras algún tema que estaba evadiendo…como en la vida, ¿no?. Al menos yo si.
Aprendí harto de mi. Siempre estaré contenta de esa experiencia.
A veces me da la sensación que la aburro con mis relatos, como que se le van cerrando los ojos, se le cae un poco la cabeza y pestañea con más fuerzas. ¿será un tic nervioso o aburrimiento? Los $45.000 por consulta creo la mantienen despierta…se debe decir a si misma algo como “son 45 lucas, aguanta, aguanta!”
Harta plata!!!
Quizás alguna de mis amigas acepta $45.000 por escucharme una hora hablar, jajajaja. Incluso a veces 2 veces a la semana!
Y así comenzó mi historia, mientras en paralelo, como he narrado en alguna otra ocasión, comencé también la búsqueda “alternativa”, esa que sana más el cuerpo, que lo hace consciente y me ayuda muchísimo a conocerme y sobretodo prevenir.
Recuerdo el día que mi doctora me dio de alta. Lloré de felicidad. Fue un cierre de un proceso tan importante y “crecedor” para mi, que me ha servido hasta el día de hoy.
Hoy me encuentro en “crisis”.
Pasé un par de semanas súper difíciles. No sé si fueron más difíciles para mí o el Seba, yo le había advertido que no era perfecta (jajajaja), pero verme “bajón” fue diferente.
Entonces, volví a mi “loquera”, y me di cuenta que lo hice a tiempo. Que lo aprendido y lo pagado en el pasado tienen efecto a largo plazo. Que las herramientas que me entregó y aprendí sirvieron para pedir ayuda, para no aislarme tanto.
Ahora las neuronas están volviendo a juntarse en mi cabecita y pensar nuevamente con más calma. Ha sido un año intenso, y lo he gozado al máximo.
Si bien hay momentos que las cosas no son color de rosas, amo poder tener la familia y amigos que tengo que me apoyan, escuchan y sobretodo me quieren como soy.
Amo mucho mi vida como para dejar que una depresión, un mal rato, una preocupación me desaliente o me impida avanzar…el lema siempre es: Vamos que se puede!
Saludos a todos…
PD: ya estamos en la cuenta regresiva para irnos a UC Berkeley!!!
Estuve toda la semana pasada “pegada” pensando solamente en el tema: El terremoto. Tenía unas ganas gigantes de sentirme útil, de hacer algo por quienes lo necesitaban. Por otro lado sentía miedo; a los saqueos que mostraban en televisión; a una histeria colectiva que crecía y hacía más raro el ambiente, ya convulsionado por el terremoto.
La opción era sin duda ir a los lugares más afectados, “arremangarse la ropa” y ayudar, pero no estaba del todo convencida.
Durante la semana estuvimos intentando organizarnos para ir a un lugar. Después de “ires y venires”, el destino elegido fue Sagrada Familia. El viernes en la tarde partimos con el Seba a comprar algunas cosas para llevar a Sagrada Familia, y luego más tarde reunirnos con Amaya, Miren y mi papá a ordenar la mucha colaboración que llegó. La buena onda y ver que todos querían ayudar me convenció de ir.
Sábado 6.30 AM logramos partir. Inicialmente la idea era partir más temprano, pero la acostada tarde de la noche anterior, nos jugó una mala pasada.
El camino, emocionante. A pesar de los desvíos y baches bien señalizados, era maravilloso ver los muchísimos autos llenos de donaciones y colaboración para los afectados, y sobretodo verlos a casi todos con la bandera chilena.
La patria tira!
La llegada a Sagrada Familia no dejó de impactar. Derrumbes por donde se mirara. En la Municipalidad había una lista para que las familias se apuntaran y organizar el derrumbe de sus casas…
Había ayuda y estaban organizados.
Mientras nos fumábamos un cigarro – y he fumado harto estos últimos días – llegó una tal Sra. Errázuriz si mal no recuerdo. Muy apurada, muy gritona. La primera impresión desagradable, pero solo bastó escucharla para cambiar de idea. Ofrecía pagar el agua de riego para las parcelas de la comuna…Digno de imitar.
Patricio, nuestro contacto allá por medio de la página Ayudando.com nos guió a la casa de Carmen, lugar donde podíamos ser de utilidad. Carmen, viuda de su 3ra pareja, 9 hijos, 14 nietos, 2 bisnietos. De ellos y sus parejas, 24 personas viviendo juntas, repartidas en 4 casas de las cuales 1 quedó inhabilitada. La recepción fue maravillosa, felices de recibirnos, abriéndonos las puertas de su familia, su corazón y la poca casa que les quedaba. Conmocionados, por supuesto, pero felices de recibir colaboración y sobretodo felices de estar vivos.
La vida en comunidad nunca deja de sorprenderme. Todos colaboraban sin cuestionarse absolutamente nada, solo ser útiles. Los roles están claros, cada uno con su función, sin cuestionamientos, todos un gran clan.
Todos ayudaban. “Si a mi no me pasó nada”- decía la vecina Jessica – “entonces estoy voluntariamente cocinando para todos los carabineros”, mientras nos llevaba jugo recién hecho con frutillas de su huerta. Notable.
Avanzamos mucho. Botamos la casa que quedó inservible, reciclando todo material que se podía reutilizar. Colaboramos en parte con la construcción de la nueva casa, obra dirigida por el “maestro Pato”, hijo mayor de Carmen, machista, orgulloso y no muy contento al inicio con nuestra presencia, pero que poco a poco vio la utilidad de tener más manos que colaboraban, aunque fuera para dar un vaso de agua.
Finalizada nuestra primera jornada de ayuda, volvimos con Patricio, en la Municipalidad. Todo organizado, nos recibieron un plato de tallarines, y almorzamos en el salón municipal junto a otros voluntarios. Luego, partimos al liceo, lugar donde nos dieron alojamiento.
Lo mejor de esa parte…ducharse con agua tibia! No tenemos agua caliente en nuestro edificio desde el terremoto hasta nuevo aviso, y así, las ironías de la vida me dieron rica agua tibia en Sagrada Familia. Los otros alojados del Liceo era un grupo de jóvenes rugbistas, atléticos, colaboradores, pero ruidosos y cochinos. A las 4 de la mañana tomaban, fumaban y reían como que estuviesen solos en el mundo. A pesar de eso y los temblores que hubo en la noche, del cual sentí solamente uno, dormí perfectamente bien. Qué rico es dormir!!!
Luego de nuestra rica ducha, recorrimos algo de la comuna, la infaltable plaza y los restos de casas…sin palabras… Nos dieron el dato de donde comer algo, y llegamos a un restaurant donde comimos unos sándwiches de lujo, mientras veíamos la Teletón. Nos tocó ver el discurso de la Presidenta. Qué carisma! Qué mujer! Admito que derramé una lágrima.
Somos tan solidarios, somos terriblemente “aperrados”. Esto debería ser siempre así. Hay que seguir conversando del tema para no olvidar. A veces las cosas pasan demasiado rápido y uno olvida. Qué importa tener la casa desordenada, qué importa no tener más ropa para combinar o más zapatos porque son lindos. Lo relevante es estar, compartir y sobretodo disfrutar.
Al día siguiente volvimos con Carmen a terminar lo comenzado. Los cuerpos ya estaban agotados. El trabajo físico diario mío es sentarme frente a un computador, lejos del esfuerzo físico que requirió este fin de semana.
Y regresamos a la capital. En Santiago no pasó nada. Me explico; evidentemente que hubo destrozos, pero en comparación con las otras ciudades, es para decir que fue nada.
Ando con la emoción a flor de piel, pero me gusta. Me emociono constantemente, pero eso también me gusta.
Las réplicas siguen, de hecho ando algo mareada, ya no sé si imagino los temblores o son reales…en fin…
La solidaridad no debe ser perecible, a seguir ayudando! Esto no para!