Estuve toda la semana pasada “pegada” pensando solamente en el tema: El terremoto. Tenía unas ganas gigantes de sentirme útil, de hacer algo por quienes lo necesitaban. Por otro lado sentía miedo; a los saqueos que mostraban en televisión; a una histeria colectiva que crecía y hacía más raro el ambiente, ya convulsionado por el terremoto.
La opción era sin duda ir a los lugares más afectados, “arremangarse la ropa” y ayudar, pero no estaba del todo convencida.
Durante la semana estuvimos intentando organizarnos para ir a un lugar. Después de “ires y venires”, el destino elegido fue Sagrada Familia. El viernes en la tarde partimos con el Seba a comprar algunas cosas para llevar a Sagrada Familia, y luego más tarde reunirnos con Amaya, Miren y mi papá a ordenar la mucha colaboración que llegó. La buena onda y ver que todos querían ayudar me convenció de ir.
Sábado 6.30 AM logramos partir. Inicialmente la idea era partir más temprano, pero la acostada tarde de la noche anterior, nos jugó una mala pasada.
El camino, emocionante. A pesar de los desvíos y baches bien señalizados, era maravilloso ver los muchísimos autos llenos de donaciones y colaboración para los afectados, y sobretodo verlos a casi todos con la bandera chilena.
La patria tira!
La llegada a Sagrada Familia no dejó de impactar. Derrumbes por donde se mirara. En la Municipalidad había una lista para que las familias se apuntaran y organizar el derrumbe de sus casas…
Había ayuda y estaban organizados.
Mientras nos fumábamos un cigarro – y he fumado harto estos últimos días – llegó una tal Sra. Errázuriz si mal no recuerdo. Muy apurada, muy gritona. La primera impresión desagradable, pero solo bastó escucharla para cambiar de idea. Ofrecía pagar el agua de riego para las parcelas de la comuna…Digno de imitar.
Patricio, nuestro contacto allá por medio de la página Ayudando.com nos guió a la casa de Carmen, lugar donde podíamos ser de utilidad.
Carmen, viuda de su 3ra pareja, 9 hijos, 14 nietos, 2 bisnietos. De ellos y sus parejas, 24 personas viviendo juntas, repartidas en 4 casas de las cuales 1 quedó inhabilitada.
La recepción fue maravillosa, felices de recibirnos, abriéndonos las puertas de su familia, su corazón y la poca casa que les quedaba. Conmocionados, por supuesto, pero felices de recibir colaboración y sobretodo felices de estar vivos.
La vida en comunidad nunca deja de sorprenderme. Todos colaboraban sin cuestionarse absolutamente nada, solo ser útiles. Los roles están claros, cada uno con su función, sin cuestionamientos, todos un gran clan.
Todos ayudaban.
“Si a mi no me pasó nada”- decía la vecina Jessica – “entonces estoy voluntariamente cocinando para todos los carabineros”, mientras nos llevaba jugo recién hecho con frutillas de su huerta. Notable.
Avanzamos mucho. Botamos la casa que quedó inservible, reciclando todo material que se podía reutilizar. Colaboramos en parte con la construcción de la nueva casa, obra dirigida por el “maestro Pato”, hijo mayor de Carmen, machista, orgulloso y no muy contento al inicio con nuestra presencia, pero que poco a poco vio la utilidad de tener más manos que colaboraban, aunque fuera para dar un vaso de agua.
Finalizada nuestra primera jornada de ayuda, volvimos con Patricio, en la Municipalidad. Todo organizado, nos recibieron un plato de tallarines, y almorzamos en el salón municipal junto a otros voluntarios. Luego, partimos al liceo, lugar donde nos dieron alojamiento.
Lo mejor de esa parte…ducharse con agua tibia! No tenemos agua caliente en nuestro edificio desde el terremoto hasta nuevo aviso, y así, las ironías de la vida me dieron rica agua tibia en Sagrada Familia.
Los otros alojados del Liceo era un grupo de jóvenes rugbistas, atléticos, colaboradores, pero ruidosos y cochinos. A las 4 de la mañana tomaban, fumaban y reían como que estuviesen solos en el mundo. A pesar de eso y los temblores que hubo en la noche, del cual sentí solamente uno, dormí perfectamente bien. Qué rico es dormir!!!
Luego de nuestra rica ducha, recorrimos algo de la comuna, la infaltable plaza y los restos de casas…sin palabras…
Nos dieron el dato de donde comer algo, y llegamos a un restaurant donde comimos unos sándwiches de lujo, mientras veíamos la Teletón. Nos tocó ver el discurso de la Presidenta. Qué carisma! Qué mujer! Admito que derramé una lágrima.
Somos tan solidarios, somos terriblemente “aperrados”. Esto debería ser siempre así. Hay que seguir conversando del tema para no olvidar. A veces las cosas pasan demasiado rápido y uno olvida. Qué importa tener la casa desordenada, qué importa no tener más ropa para combinar o más zapatos porque son lindos. Lo relevante es estar, compartir y sobretodo disfrutar.
Al día siguiente volvimos con Carmen a terminar lo comenzado.
Los cuerpos ya estaban agotados. El trabajo físico diario mío es sentarme frente a un computador, lejos del esfuerzo físico que requirió este fin de semana.
Y regresamos a la capital. En Santiago no pasó nada. Me explico; evidentemente que hubo destrozos, pero en comparación con las otras ciudades, es para decir que fue nada.
Ando con la emoción a flor de piel, pero me gusta. Me emociono constantemente, pero eso también me gusta.
Las réplicas siguen, de hecho ando algo mareada, ya no sé si imagino los temblores o son reales…en fin…
La solidaridad no debe ser perecible, a seguir ayudando! Esto no para!
lunes, 8 de marzo de 2010
Pequeño relato de colaboración
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
3 comentarios:
estoy orgullosa de mis hijas cooperadoras,sensibles a las necesidades de los demas, y que aprenden de los buenos ejemplos de "vivir bien".
Como siempre, creo que con la experiencia de ustedes se confirma el echo que ... al dar uno recibe muchísimo mas!!
mamá
Gabri, que emocionante todo lo que cuentas. La verdad es que te admiro mucho de tener la valentía de ir al epicentro mismo y ayudar a esas familias que quedaron con tanto destrozo y quizás con más de algún familiar desaparecido o muerto...es estremecedor pensar en como están esas personas ahora...y más que nunca necesitan saber que no están solas, que en CHile hay más gente que se preocupa de ellos y tb necesitan de ellos... Desde que pasó lo del terremoto he tenido sentimientos bien encontrados..primero la angustia de no saber como estaba mi familia y amigos, al no tener comunicación con Chile y solo ver los desastres que estaban quedando por CNN...después que supe que todos estaban bien, con pequeños daños materiales, me quedé muy tranquila...pero un poquito después pensaba que por un lado por suerte no vivi ese miedo que todos pasaron, pero por otro lado siento que me perdí un momento de angustia y futura solidaridad de Pais como Chilena...vivirlo desde lejos es super angustiante, siento que quiero estar allá, haber pasado por lo que todos pasaron, y sobre todo poder estar con esas personas. Me alegra mucho y admiro tu fuerza y trabajo...por lo que estás haciendo, creeme que si estuviese allá, estaría contigo codo a codo, y no sabes como me pesa no estar.
Te mando un beso gigante y suerte en todo lo que hagas.
Bueno y de la Teletón para que hablar...simplemente me sentí demasiado orgullosa de ser Chilena y se me pararon los pelos de emoción. Besos
uf!
realmente sin palabras!
los felicito por la labor que han realizado!
me siento orgullosa de los amigos que tengo.....
y es verdad, la ayuda no debe ser perecible..... existen mil maneras de estar presente!
bsos
Publicar un comentario