Viviendo acá se me ha venido más de una vez a mi mente el libro “How to survive in the chilean jungle” (John Brennan) y pensar cuál sería la traducción para un chileno en EEUU…solo se me viene a la mente es algo como el “zoológico gringo”, o quizás para ser más específica, el “zoológico del Bay Area”…demasiada diversidad!
La semana pasada tuvimos nuestra primera experiencia casi 100% gringa por más de 24 horas. Partimos los 2 (bueno, los 3, con Inés incluida) y 6 compañeros más del Seba a la playa a dar el punta pie inicial al verano!
Antes de continuar, quiero especificar que verano es solo el nombre de la estación. Acá el verano es más bien primavera/otoño, con harto viento, a veces 25ºC…un poco más al interior el verano toma la connotación que conozco más tradicionalmente, 30ºC, seco, irrespirable a ratos y sin playa cerca.
Bueno, lo primero a decidir fue el lugar, donde más bien nosotros no participamos sino que nos unimos a lo ya resuelto: The Sea Ranch; playa 3 horas al norte de Berkeley. Una playa que describiría como una mezcla entre Tunquén por ser un condominio cerrado, en un cerro, bajar en auto a la playa…y al sur de Chile por su vegetación y el tipo de construcción. Independiente de las semejanzas: precioso el lugar y el camino hacia allá por la ruta costera de California!
Teniendo como dato el destino, nos reunimos todos los asistentes a las 10 de la mañana en un restaurant – dado que es muy poco común reunirse en las casas – a decidir acerca del menú y cosas para comprar para las 3 noches y 4 días de estadía antes de partir. He acá mi primera sorpresa o más bien diferencia con respecto a mis experiencias chilenas: no se nombró jamás un asado! No es parte “del repertorio”, no debido a que había un par de vegetarianas en el grupo, sino porque simplemente no es parte de la cultura local el famoso asado. Yo opté por observar y unirme a la mayoría. Me pareció interesante vivir esta experiencia de la manera más “gringa” posible, sumándome a las decisiones de todas estas personas originarias de diferentes lugares: Washington DC, Minnesota, locales de California, Oregon entre otros, e incluso un representante de India…y…el par de latinos representados por la familia Fuga JY comienzan las diferencias respecto a lo que he vivido en Chile. De partida el nivel de alcohol que se consumió durante los 4 días fue notoriamente menor al que se habría comprado si los 8 asistentes hubiesen sido solamente chilenos. No se compró ninguna botella de destilados (ron, tequila, pisco, vodka u otro). Uno llevó un whisky, del cual se tomaron solo 3 vasos, otra llevó un vodka, que finalmente no se tomó y nosotros llevamos un pisco…ese fue el único que se terminó! Hicimos piscosour – que les encantó y se les fue directamente a la cabeza a algunos – y piscola (o más bien pisco con Coca Cola Cherry). El resto del alcohol consumido fueron unas 3 botellas de vino y no más de 3 pack de cervezas. Muy decentes. Haciendo un paralelo a mis amigos en Chile, creo que se habrían consumido al menos unas 3 botellas de ron o pisco, ¿o no? No quiero llamarlos alcohólicos o adictos, sino que solo hacer notar la diferencia, que no me deja de llamar la atención.
El Bay Area (todo lo que es San Francisco, Berkeley, Oakland, Palo Alto, entre otras) es un lugar con muuuuucha diversidad, cuna del hipismo, del movimiento gay, y de las libertades individuales. Es un lugar donde el respeto al prójimo es como la sangre que circula en las venas de cada habitante. Literalmente cada uno hace lo que quiere, siempre y cuando respete la individualidad del prójimo. Es así como la famosa historia del estudiante que iba desnudo a clases es real (The naked guy) o se ve gente – para mis estándares – disfrazadas en las calles, o cantando, o recitando poesía, o haciendo lo que se les plazca y nadie dice nada. No se imaginen necesariamente vagabundos haciendo estas cosas, sino que cualquier común y corriente ciudadano.
Pero para volver al tema. Dada esta diversidad y respeto por el otro, elegir menú para los días en la playa a ratos se transformó en una tarea difícil. Respetar el gusto de vegetarianos, veganos, omnívoros por igual, no es fácil. Por otro lado, hay mucho respeto al presupuesto personal (o familiar) y se intenta no comprar cosas caras, porque si bien no se conoce la situación económica de cada uno, en general se opta por bajos costos…esto sin dejar de lado otro factor muy importante acá: la ecología. Todos los productos a comprar fueron orgánicos. Una mezcla bastante heterogénea de gustos, costumbres y preferencias, de la cual una vez más optamos por sumarnos a la mayoría luego de que vegetarianos y orgánicos se pusieran de acuerdo.Todo se sometió a votación…muuuuy democrático, a veces demasiado para mi gusto, dado que tanta democracia hizo que las decisiones se demoraran en tomarse…¿seré tirana?
Respetados todos los gustos, y dado que todos los asistentes han vivido solos, todos eran muy expertos en temas culinarios, por lo cual salimos muy beneficiados dado que probamos recetas nuevas, ricas y muuuy sanas. Sopa de queso con verduras, crepes al desayuno, galletas con chips de chocolate … ojo que con harina orgánica, jugos naturales con leche (de soja por supuesto, la cual fue mi aporte), tallarines con salsa de verduras, arrollados primavera vietnamitas…y con el Seba preparamos una noche de “burrito manía”, con clásicos burritos mejicanos y pebre chileno!
Con todos los que éramos y dado que las compras fueron hechas en supermercados orgánicos (lo cual implica menos envoltorios) , se llenaron 3 bolsas de basura en total por las 8 personas que convivimos 4 días. Encontré fue poco – menos de una bolsa al día – tomando en cuenta que les llamó la atención a todos que el lugar no tuviera un espacio especial para el compostaje (lo cual habría disminuido más aún la basura) pero…obviamente (obviamente que solo sirve para este lugar) había basureros separados para el reciclaje de botellas y cartones…mínimo!
Así que comimos rico y sano.
Volviendo al tema del respeto al prójimo fue un tema de discusión grupal los horarios de dormir y de despertar. Dada mi condición de embarazada, se nos cedió sin discusión la pieza en suite, lo cual debo admitir fue un lujo!. Sin embargo, 3 de los asistentes dormían en sofá-cama de espacios comunes (me refiero al living) por lo cual se consideró importante respetarles sus horas de sueño. Fue así como se votó democráticamente que la hora de silencio comenzaba a la 1 de la mañana y se prolongaba hasta las 9 am. “Si quiere seguir la fiesta, váyase a la terraza o a algún otro lugar donde no meta ruido, gracias.”En un principio admito que me impactó el solo hecho de tener la conversa. Me dio la sensación de una vida llena de reglas, de normas, de estándares, lo cual es cierto, sin embargo, por otro lado me hace mucho sentido tener conversas de este tipo donde sea importante y relevante el respeto por el otro. Nadie dijo que no se podía carretear, sino que se pidió respeto por los espacios comunes, donde en esta ocasión más aún había gente que dormía en ellos. Interesante.
Donde no hubo acuerdo, y admito que no me atreví a dar mi opinión por ser esta mi primera experiencia “en comunidad” gringa, fue en el tema del aseo de la cocina…Escaso el aseo. Ricas comidas, ricas recetas, pero les falla el aseo. Solamente una de las personas que cocinó, limpió luego de hacerlo. Por otro lado, confían extremadamente en la lavadora de platos, donde metían hasta las ollas, las cuales claramente no salían limpias. Así que calladita y sin hacerlo tema, opté por lavar las ollas a mano, dado que no me da para cocinar en una olla sucia…wacala!
A pesar de ello, el día que teníamos que irnos, todos colaboraron con dejar la cocina impecable! Es como que en lo personal no les molestaba tenerla sucia en la cotidianidad, pero sí se preocuparon de dejarla impecable para los dueños de casa o próximos arrendatarios: respeto, ¿o no? En esta situación se me mezclaron cosas porque me cuesta vivir con suciedad, pero no dejó de llamarme la atención el que se preocuparan de dejar todo limpio…súper limpio.
Hay un punto que me moleta mucho de la mayoría (no puedo decir todos, pero si mayoría) de los gringos que he conocido: comen pésimo!!! Casi todos comen con la boca abierta, no usan servilleta, hablan con comida en la boca, no saben usar (tomar) los cubiertos, menos cómo poner una mesa…hasta un par de flatulencias me tocó escuchar…jajajajaja……el Manual de Carreño no lo conocen ni por si acaso!
Admito que me da un poco de asco, pero así es la vida. Nada que hacer, solo aguantar y encargarme al menos de poner servilletas en la mesa para cada comida.
Y para finalizar con nuestros días playeros, me encantó que todos los asistentes estaban muy informados de dónde íbamos, qué lugares valía la pena visitar, información de la arquitectura, clima, ciudad, etc. Me encantó, muy provechoso y sobretodo interesante saber por donde se anda.
Fue así como luego de 4 días y 3 noches en que lo pasamos muuuy bien, volvimos muy contentos a nuestra casita, luego de dar por iniciada oficialmente las vacaciones.
Experiencias como estas enriquecen creo yo. Me enriquecen. Me hacen conocer otras personas, conocerme más a mi, mis costumbres, mis prejuicios, mi forma de ser…
Me gustaría que todos aprendiéramos de las cosas buenas que se hacen acá, como por ejemplo, el respeto al prójimo. Siento – y obviamente puedo equivocarme – que mucha de la gente que conozco en Chile (incluyéndome) tenemos un discurso de respeto a otros, con el cual a veces “nos llenamos la boca” y creemos somos abiertos a las diferencias, sin embargo, creo que cuando uno realmente se expone a las diferencias es cuando ese discurso de pone a prueba. En Chile estamos muy poco acostumbrados a la diversidad. Poco a poco han ido surgiendo tendencias como “los pokemones” por ejemplo, pero son vistos diferentes, incluso como “raros” y muy estigmatizados.
¿Cómo aprender de aceptación?, ¿cómo aprender de respeto?, ¿cómo aceptar la diversidad? GENUINAMENTE. Es un entrenamiento a diario. Llevo casi un año acá y aún me chocan costumbres diferentes, aún mis prejuicios afloran a ratos, a pesar de que creo han disminuido y a pesar de que me encuentro una persona poco prejuiciosa.
Hay mucho por aprender!
Quiero seguir escribiendo, pero no quiero aburrirlos, así que dejaré otros relatos para un próximo post.
Saludos!
5 comentarios:
qué buena experiencia gabri. así es el "shock" cultural (por llamarlo de alguna manera, porque no necesariamente es TAN chocante) y le pasa a cualquiera que se mueve de su espacio de comodidad habitual. Estoy de acuerdo contigo en que nos hace bien ese proceso, sin duda, aprendemos, crecemos, nos abrimos. Los chilenos necesitamos aprender más sobre el respeto al otro y el respeto por la diversidad... ufff que nos falta. Pero aquí en el fin del mundo, aislados, es dificil... creo que ahora que mucha gente está saliendo de Chile a estudiar, vivir un tiempo, etc, quizá las cosas puedan ir cambiando lentamente.
Muchos cariños
gabri que buena experiencia!
yo en verdad tengo muuuucha tolerancia con las diferencias culturales...pero a la hora de organizar un finde en algún lado siempre soy la que define la comida!! jaja es que me gusta organizar las cosas, o que se hagan a mi manera en verdad...pero x lo menos hasta el momento nadie me ha reclamado! jijiji
que entrete tu relato y las reflexiones. que choro poder observar las diferencias. en ellas, te descubres tu.
que bien que se hayan "sumado" para experimentar la experiencia gringa.
y, creemos que somos tan parecidos...no tanto, cierto?
besos, abrazos , mamá
Que buenisima experiencia gabri y que bien relatada, yo soy retolerante pero creo que como dices, uno no se pone a prueba hasta que lo vive. Lo que si tanta regla para el respeto no se si me acomodaria tanto, aca no cabezeamos tanto la cosa, mas se asume q si algunos duermen se respetara el silencio, o si otro ocupará la cocina debo dejarla limpia y ordenada, casi q como no se considero item "limpieza de la cocina", entonces da lo mismo como quede, son distintas formas, pero creo que al final se pretende lo mismo. Ah! Y claramente acá tomamos mas! Y el asadito y los mariscos, imposible evitarlos en un fin de playero!
Me encanto tu post, sigan disfrutando! Un abrazo!
Lore H.
Gabi, me encanto tu relato y como siempre muy divertido e ilustrativo......
Me encanta la diversidad, pero tantas reglas también me estresan....Aunque si lo pieso bien, creo que la transparencia y poner los puntos claros desde el inicio los ayudó en la convivencia.
Lo que nos sucede a veces, es que no nos decimos las cosas claras y después simplemente nos molestamos.....mal....asi es que rescatemos las buenas prácticas de estos gringos estructurados. jajaja.
saludos...
¡ ¡ ¡ Te ves maravillosa.! ! !
MAA
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