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Para el cumpleaños número…¿82? de mi abuelo - único abuelo vivo que tengo: Lucho - como todos los años, nos reunimos la familia a celebrar la ocasión en su casa en Cachagua. Febrero de cada año, como siempre, rico almuerzo con empanadas hechas a mano por la mamá de Camilo, un tremendo asado y ricos postres frutales con la infaltable sandía decorada con flores de la estación simulando ser un cisne.
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Al regreso de magno evento, volví con mi prima Jóse a Santiago “copuchando” todo el camino (cuestión que no es muy difícil) y dentro de la conversa salió el recurrente tema de que la familia Escobar no siempre nos reunimos, que no todos nos conocemos, que no somos muy cercanos, que somos muchos, etc.
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Para hacer el cuento corto y no aburrirlos demasiado con mi historia, la conclusión fue que teníamos que reunirnos y hacer una “Juntación Escobar”. Pero cómo, cuándo, dónde, quiénes somos…miles de preguntas, de hecho más preguntas que respuestas. Sin muchas respuestas, pero con harto entusiasmo, se decidió hacer un evento en el día, con parejas e hijos y el punto de unión del evento serían mis bisabuelos: Elsa y Luis.
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Fantástico, ya había al menos una decisión tomada!, y se inició la aventura. Dentro del “comité organizador”: Gísela, Fran, Jime, Jóse y yo, que al rato admito tuve que renunciar a mi rol, dado que entre el trabajo, la junta Escobar y organizar un matrimonio, estaba un tanto estresada.
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Fueron muchas las decisiones a tomar, muchas las variables que intervinieron, sin embargo, lo que quiero rescatar es el hecho de haber realizado el evento. Bello, hermoso y sobretodo…la familia. Te guste o no te guste, te caiga bien o mal, fea o linda, rica o pobre es TU familia y te acompañará de alguna u otra manera toda la vida, y apelo – y espero que todos quienes estuvimos ya sea en fotos, mails o presencialmente – a que esta tradición continúe y no solo “por cumplir” sino para crear lazos y mantenerlos.
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Dejo el discurso que dio mi mamá ese día (con su autorización)
Un saludo a la familia Escobar
“Hoy; 24 de Octubre del 2009, nos reúne una sola cosa: ser de la familia Escobar, ya sea porque nacimos Escobar, nos casamos o elegimos a un Escobar y…esos …todavía se están preguntando …¿ cómo fue que me metí en esto?
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En todo caso….de uno u otro modo pertenecemos a esta familia.
Y, aunque muchas veces nos creamos muy distintos…somos sólo eso y todo eso…una familia!!
La nuestra, como todas, tiene su propia historia y sus propias peculiaridades; buenas y no tan buenas.

Hasta dónde probablemente todos podemos recordar y unirnos en torno a ese recuerdo: venimos de una pareja que hoy celebramos; el abuelito Lucho y la abuelita Elsa. Una pareja humilde, sin demasiada educación pero harta ambición. Una pareja dispareja en porte, apegadas a una tradición bastante machista y buena pa´ la vida social.
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De ellos nacen sus 5 hijos varones.
Hombres fuertes, inteligentes, buenmozones (reconozcámoslo de una vez por todas), trabajadores, ambiciosos, estudiosos, dominantes, seductores en su mayoría (no mencionaré quien es quien para proteger a los inocentes), bailarines, simpáticos y, no tan infrecuentemente; sarcásticos, criticones y exigentes.
4 economistas y 1 médico.
Los 5 exitosos profesionales.
5 hijos que han contribuido con 8 nueras o parejas (no seamos legalistas al respecto) y que en total suman 18 hijos; o sea, 18 primos.
Hasta ahí estoy segura…pero, ya no les puedo decir con claridad cuantos hijos han tenido esos hijos, alrededor de 39 pude contar. A su vez, ellos ya tienen hijos…hasta donde sé, al menos 8. Es decir, a éstas alturas…descendientes directos somos alrededor de 70. Nada mal para el parcito de abuelos, no?
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De nuestros abuelos, mis recuerdos:
Mi abuelo; un hombre grande y fuerte, amante de los deportes y del tostado fascinante, estricto con sus hijos, disciplinado, trabajador, bueno pal carrete, mujeriego y muy machista cuya frase típica era “no te cortis palito!!”
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Mi abuelita; una gordita, buena pa la cocina, la canasta y los regalitos empaquetados en su closet para cada ocasión. A cuya casa siempre se podía llegar a comer, a dormir, a estar, como si fuera la propia. En cuyo refrigerador descubrí la jalea roja, el manjar en tarro y de su cocina aprendí que siempre tienen que haber sopaipillas para la lluvia y frecuentemente, postre de pan.
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Creo que todos recordamos las famosas reuniones de los tíos en “el escritorio del abuelo Lucho” donde nunca supe que cosas tan secretas e importantes se tenían que conversar que obligaban a que desaparecieran en algún momento de cada reunión y que exigían que la puerta estuviera cerrada. Alguien quizás hoy día me puede revelar el secreto.
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En su casa era cosa sagrada reunirse para San Luis, tradición que se perdió cuando ellos murieron.
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Los 5 hijos, todos en algún momento vivieron en Estados Unidos y, gracias a ello, todos los nietos tenemos algún vínculo de ciudadanía o de crianza con ese país. Unos mas, otros menos.
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Hay características físicas innegables que nos hacen reconocibles. Varios podemos dar testimonio de alguien que se acerca, que no conocemos y nos dice “tu tienes que ser Escobar” . También algunas peculiaridades de carácter; hay algún Escobar que no sea “llevado de sus ideas”, algo dominante e intransigente? Sólo basta preguntarle a los maridos, esposas o hijos aquí presentes. Y, el temperamento: wow! Nada fácil. Y, ese, parece ser un gen dominante que NO tiende a la extinción.
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Y, una característica bien especial en relación a los afectos.
Quizás en ese ámbito no hemos sido un modelo de familia.
En distintos ámbitos y a distinto nivel de relaciones, creo que todos hemos provocado o sentido; la falta de aceptación, falta de compromiso o lealtad o la falta de perdón. Unos con otros, otros con uno.
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Y, eso hace tan especial esta ocasión…quizás este grupo de “primis” que han organizado este bello encuentro y ocasión, nos están dando la oportunidad de enmendar algo de eso.
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Quizás hoy, los que estamos de cuerpo presente podemos conocernos un poquito mas y parafraseando al Principito: ”uno quiere lo que conoce”. Podemos aprender a aceptarnos y valorarnos en las diferencias, acercarnos un poquito más y construir la solidaridad familiar que, a veces, echamos de menos.
Si hay heridas es porque hay desilusiones
Si hay desilusión es porque alguna vez hubo ilusiones
y uno sólo se ilusiona de alguien que es significativo/importante para uno.
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Los invito a vivir la magia de la genética y la descendencia, de la trascendencia y de la continuidad; de la familia, al fin y al cabo.”
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2 comentarios:
Maravillosa reunión!
Felicitaciones por la iniciativa Gabri :)
si, fue super entretenido yo por lo menos lo pase la raja.... y las 3 hijas de la pati, llorando durante el discurso! jajaja, lindas. seria demasiado entretenido que se sumaran nuestros primos "gringos" para la proxima. nos vemos pronto. y espero que me avises lo de la cancion. pd:creo que me puedo conseguir una pista.
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