lunes, 28 de diciembre de 2009

el matrimonio...tercera parte (y final!)



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La cena.
Qué bien que los novios hacemos la degustación antes del matrimonio, sino, no probaría jamás la comida!
No pude comer nada, nada traspasaba mi boca. Me dolía la guata, estaba muy nerviosa, hasta le dije a mi mamá que me tomara la mano…cosa muy poco común en mi.



Asumo fueron todas las emociones vividas en tan pocos segundos las que me jugaron una mala pasada un rato.
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Buuuuu…
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Luego…“La Cami!!!” Se nos olvidó que la Cami cantara!
No es grave, canta después…total, el orden de los factores no altera la fiesta. Y en ese momento mi prima Cami, nos deleitó con su canto. Ídola!!!
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Mis nervios estaban disminuyendo, pero aún mi guata estaba revuelta, mi respiración tensa y mi corazón latía fuerte. Las emociones son tan intensas, es todo tan rápido que inevitablemente algo pasa…
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Llegaba el momento del tango…nervios.




Era un poco de ansiedad, otro poco de nervios y mucha alegría. Habíamos preparado con tanta dedicación y amor todo que no quería nada saliera mal.
Salí con mi “tenida de tango”.



Muchas me preguntaron qué había hecho…he aquí el secreto: tenía 2 faldas iguales, una con tajo para bailar tango y otra normal…el gran secreto, jejeje.
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Aaaaaaahhhhh (léase como suspiro romántico)



El tango. La mejor emoción bailarlo y más aun escuchar los aplausos y ver las caras de todos…misión cumplida…feliz…y nunca más tuve un nervios…solo 100% felicidad.
Definitivamente no salió ni la mitad de lindo que cuando practicábamos, pero igual “salvamos”.
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Terminó la cena y vino el vals con los papás.
Al parecer eran ellos los más nerviosos. Se equivocaron en todo lo que habíamos ensayado, pero no importó, hasta nos reímos con el Seba…como me dijo alguien por ahí: “El tango, buenísimo, el Vals…ahí no más” jajaja.
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Luego, pura fiesta!!!



Fiesta, baile, algunos pasaditos de copas y los infaltables borrachines…persiguiendo a la novia!!!!


Hubo al menos 2, muy chistosos…agotadores, pero chistosos. De hecho, ahí me enteré que siempre los curados persiguen a la novia, y así fue!
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A esas alturas, ya relajada y gozando 100%, me dio hambre.


Lejos de las mejores cosas de ser la novia es tener un garzón exclusivamente para una, y dado ello, le pedí un plato grande de fruta picada, un tenedor, servilleta y Coca-Cola y le dije que me mantuviera ese staff de cosas toda la noche. Así fue. Pedro me perseguía por donde yo estuviera. Nunca me faltó mi Coca-Cola con hielo ni mi plato de fruta.
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Habían pasado las horas, ya había algunas personas que se habían ido y los que quedaban estaban muy prendidos.



Me preguntaron varias personas si me dolía la cara de tanto sonreír, honestamente nada me dolía. Era una felicidad tan genuina que no podía dolerme nada!
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Se acercaba la hora del evento “del ramo y la liga”, el cual iba a estar precedido por un baile del que nadie sabía. Estaba ansiosa por bailar. Habíamos practicado harto, e incluso en algún momento pensé en no bailar…creí que no me la podía, pero resultó…y vino la coreografía de “Dirty Dancing”.
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Mientras no tengamos el video del matrimonio, adjunto el link con la grabación del último ensayo para que lo vean: http://www.youtube.com/watch?v=WUEXc-tDXUY
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Cuando me impulsaba para el salto final, recuerdo la voz de la Pancha a mi espalda: “ídola!!”…y vino el giro final!.
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Mi éxtasis en esos momentos era máximo, ya no daba más de la felicidad, alegría…es tan difícil escribirlo.
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Vino el lanzamiento del ramo…mis hermanas sacaron la cara por las mujeres y se llevaron 2 de los 3 ramos que lancé.
Luego, la liga…caos…


Era la hora de la liga y me acordé que no solo no la tenía puesta, sino que además estaba bajo mi falda con calcetines!!! Jajajaja…Hacía mucho calor para las pantys y no me gusta usar zapatos solos, así que me había puesto calcetines. Corrí a la salita a cambiarme lo más rápido posible…lo logré.


Liga sacada me tocaba la foto con los solteros…los desordenados!
Me levantaron entre todos, mientras uno de mis amigos insistía en ponerme su corbata…La única pregunta del Seba fue, “¿te tocaron el poto?”. La respuesta fue negativa, todos se comportaron!
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Y continuó la fiesta.
Llegó la batucada!!!! Tucutucu tu…tucu tu cu…(léase con ritmo brasilero)
Y llegaron los antifaces míos y del Seba, hechos a mano por la misma diseñadora de mi vestido. Aún buscamos el antifaz del Seba, el cual desapareció lamentablemente.
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Las mulatas de la batucada no solo hicieron bailar a todos los presentes, sino que también provocaron peleas entre algunas parejas…es que con esos cuerpos era imposible no mirar a las mulatas!!!
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Más y más y más fiesta.
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Mi vestido había limpiado todo el suelo del salón, estaba negro en todo el borde. Mis zapatos color marfil estaban grises, mi vestido y sus amarras un poco desarmadas y sueltas. Mi rodilla derecha inflamada producto de tanto taco y tanto baile. Mi sonrisa, aún intacta.


No sé si estaba tan cansada, pero sí sé que estaba FELIZ.
Nuestro matrimonio, lejos la mejor inversión del mundo. La mejor fiesta de mi vida, la mejor experiencia…lejos.
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Aún es difícil recapitular todo, aún son miles de emociones mezcladas.
Ansiedad por ver fotos, videos, comentarlo todo, escuchar todos los comentarios, anécdotas, copuchas y otros.
Podría estar eternamente escribiendo, hablando y relatando cada detalle de nuestro matrimonio.
Insisto, para mi lejos la mejor fiesta del mundo, la mejor experiencia, el mejor novio, la mejor novia…jejeje.
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Gracias a todos por acompañarnos en nuestro gran día…
y los invito a contar su parte de la historia.
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martes, 15 de diciembre de 2009

el matrimonio...segunda parte

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No hay
primera sin segunda…Y continúo…
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Nos subimos con Enrique y mi papá al súper mega auto, un Audi (no sé qué modelo) con aire acondicionado hasta en la manos, televisión, asientos de cuero, poco faltó para que me hiciera masaje. Ahí estábamos: mi papá, yo y un chofer de primera! Enrique…mega chofer.
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Eran las 7 de la tarde.
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Dimos vueltas por Santiago. Confieso que nunca me había sentido tan mirada. Nos tocaban la bocina, saludaban desde la calle y desde otros autos, pura “buena vibra”. Los niños y las mujeres son los más entusiastas, asumo que los primeros por curiosidad y las segundas miraban con nostalgia o alegría.
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Ya íbamos llegando a la calle Blanco Encalada, y desde el auto veo la bufona con sus tacos altos y vestida de morado. También veía un tumulto de gente. Me puse un poco nerviosa.
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Llamé a mi hermana Amaya, “¿cómo va todo?”...y me responde “no ha llegado la Oficial Civil”
(silencio)
…Chuuuuu…qué se hace!?!?! Habíamos previsto todo, menos que no llegara la oficial.
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“Yo te llamo en cuanto tenga novedades” dice la Amaya.
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Mi mente comenzó a planificar en “plan B” por si la oficial no llegaba. “No es tan grave” – pensaba – “en el peor de los casos cambiamos el orden de la ceremonia y si aún así no llega, nos casamos el lunes.”
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“Llegó!!!!!!” dice al teléfono la Amaya.
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“Al fin” ahora, a entrar al lugar…y otro “percance”…Tráfico!!!
Muchos minutos (que para mi fueron horas) intentando entrar al Club Hípico; entre que había otro matrimonio, una fiesta de graduación y nuestro matrimonio…mucho auto en la entrada.
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Lo logramos…pobres invitados, pensaba yo…Filo, ya llegamos.
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Me intento bajar del auto, y me doy cuenta que tengo el celular en la mano…nada que ver! Lo tiro al asiento y poso ante el fotógrafo y el camarógrafo que me invaden con sus cámaras.
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Llegó el momento. Tomo del brazo a mi papá y Enrique y comenzamos a entrar.
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Emoción máxima. Es demasiada la felicidad. “Voy a llorar” le digo a mi papá. “Llora” me responde.
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Son minutos que pasaron lento.
Vi todas las caras de quienes ahí estaban.
Muchas sonrisas, pura felicidad. Mi corazón latía a mil por hora, casí sentía la sangre por mis venas, era como sentir la emoción y alegría recorrer el cuerpo.
Comenzamos a subir la pequeña alfombra y me resbalo…”sujétame fuerte” le digo a mi papá.
Caminamos y me fijé en todos…aún no miraba al Seba.
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Llegué al altar…y ahí estaba: el hombre más lindo del mundo, más guapo, más inteligente, más bello, más emocionado, más de lo más…mi novio!
El Seba me recibe con un beso y me dice que me veo hermosa. Le corro un poco la cara aún preocupada por el maquillaje que se me puede correr…qué perna!
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Y ahí estaba María, nuestra Oficial Civil quien comienza con la lectura de la legislación del matrimonio.
En un momento de la ceremonia me di cuenta que no estaba escuchando nada, me preocupó que la amplificación no estaba buena y de que los invitados se podían aburrir. En fracción de segundo me recordé a mi misma, que este era un momento único, que mejor escuchar lo que pasaba y disfrutar cada segundo.
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Así fue.
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Firmamos, y fuimos declarados marido y mujer. En ese momento, sueltan los globos de helio que tanto trabajo costó conseguir…$100.000 al aire en unos segundos pensé…por suerte se vio bonito…jajaja.
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Luego vino – a mi juicio – la parte más linda.
La lectura de nuestros testigos y del Seba…ufff…qué emoción! Qué buena elección la mía de elegir a mi hermana Amaya como testigo. Solo ella podía entender y describir tan bien a mi, al Seba y a nosotros…ídola hermana!
Y el Seba…uufff…nuevamente más emoción. Definitivamente me gané la lotería con este hombre! Además de todas sus virtudes, es romántico…¿qué más puedo pedir?!?!?!.
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El llanto seguía de mi parte y la preocupación por el maquillaje también…qué tontería…unos minutos después se me olvidó por completo el tema del maquillaje y de hecho, al día siguiente a las 6 de la mañana seguía intacto!
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Cuando finalizó la ceremonia, nuestra “Carta Gantt” indicaba que los invitados seguían al cocktail y nosotros, como marido y mujer, junto a nuestras familias comenzábamos la infaltable sesión de fotos.
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El frío nos jugó una mala pasada y algunas personas buscando calor ingresaron al salón, cuestión que no estaba presupuestada. Nos comenzaron a saludar y el fotógrafo esperaba impaciente para comenzar la sesión de fotos.
Como eso no fue suficiente, en un momento la abuela del Seba se siente mal. Le da una baja o alta de presión (algo a la presión que no me quedó claro) y hay que atenderla. Mi increíble hermana Rocío ve mi cara de desesperación ante la situación y me dice “Yo averiguo y me encargo, relax”.
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Liiiiiiiiiiiinda ella.
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En fin. Harto más que un cambio de presión fue la cosa. Partió la abuela al hospital, con un preinfarto…plop!
Comprenderán el stress que vivimos por un rato, no tanto yo, sino el Seba y su familia…mal…
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Después de harto caos, logramos sacarnos las fotos. Tengo semi borrado ese momento, asumo que fue el stress que hizo bloquearme unos minutos.
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El tiempo pasaba y era la hora de “nuestra entrada triunfal”.
Habíamos estado ensayando con el grupo de amigos y familia que se animó con la invitación para la entrada. Ellos nos esperarían en la zona del cocktail mientras la gente entraba al salón. El Seba y yo nos daríamos la vuelta por fuera.
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Nos encontramos con el grupo y escuchamos a Raúl dar la bienvenida a los invitados en el salón…y 1, 2, 3, 4…comenzó la fiesta!!!
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Para mí, esa parte fue espectacular. Pude saludar a casi toda la gente, abrazarlos, mirarlos, agradecerles que estuvieran con nosotros…la fiesta había comenzado!!!
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Esa media hora fue como un minuto, una media hora espectacular y el inicio de la fiesta…

(pronto; tercera parte y final)

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lunes, 7 de diciembre de 2009

el matrimonio...primera parte

Si que ha pasado tiempo, hartos días y sobretodo han pasado cosas!

La última vez que escribí era una mujer soltera, ahora soy “la Señora Gabri” jajajaja…algunos deben saber…me casé!

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Aún son muchos los recuerdos, incluso a ratos confusos. Son como 10 horas en torno al matrimonio, que pasan como 10 minutos y llenas de miles de emociones que forman un mix de sensaciones casi indescriptible.

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28 de noviembre, día de nuestro matrimonio…

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Los nervios o más bien dicho la ansiedad comenzó esa misma semana, el lunes 23 cuando salí de vacaciones y quedé desocupada por 5 días dedicada exclusivamente a “ser novia” y esperar el día 28.

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Me lo comí todo, me lo fumé todo, dormí poco.

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El día martes 24 de noviembre tenía mi última prueba de vestido…emocionada y en compañía de mi hermana Amaya y mi prima Camila, partimos al “evento”. Mal…me probaron el vestido y la diseñadora me dice: “parece que engordaste”., sin ningún filtro, sin ninguna delicadeza, como quien dice “hace calor hoy”. Casi se me salieron los ojos!

“Pero cómo pensaba yo…Sé que he comido mucho estos días, pero todo el resto de mi ropa indica que no he engordado…todo mal” Y lloré. No me gustó el vestido, el mundo se me vino encima…todo mal…Mi hermana y mi prima parecían loras diciéndome lo linda que me veía, lo desubicada de la diseñadora, que no estaba gorda, que era la más hermosa, etc.

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Igual no fue un buen día.

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El miércoles, fue el último día que vi al novio. Nos juntamos para ir a dejar los tragos a la banquetera y a practicar por última vez nuestra coreografía de Tango y de Dirty Dancing. Estabamos un poco tensos, un poco nerviosos, ansiosos y recordándonos mutuamente los detalles de todo lo que no debíamos olvidar.

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El jueves 26 era el día para ir a buscar el vestido, el cual dado mi supuesto aumento de peso, lo iban a agrandar 2 cms. Bueno, me lo probé y obvio que me quedaba grande!!! Si yo tenía la razón, NO había engordado!!! En fin, de todas maneras prefería me quedara grande que chico, porque no podría haber aguantado un vestido apretado toda la noche…por mucha cintura que marcara, primero va la comodidad, luego la estética.

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Alivio…mi peso era el mismo…

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Ese mismo día mis hermanas y mi mamá se llevaron también sus vestidos a casa. Closet especial para los vestidos, fuera del alcance de los perros y los gatos.

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Viernes, a un día del matri. Día de depilación junto a mi prima Camila y luego la manicure. La depilación, como siempre un trámite no demasiado agradable, pero siempre beneficioso, sobretodo con “la creatividad” de Gladys, la depiladora. La manicure, trámite no más. No me gustó el color que me habían recomendado para que “combinara” con el vestido, así que me hice la clásica manicure francesa…ni idea porqué se llama así.

La gran preocupación en la peluquería era porqué no había ido al solarium. Me miraban con cara de “y así de blanca vas a estar?!?!” y yo solo decía: “así soy, blanca, y así me casaré”.

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Sábado…llegó el gran día, esperado hace meses…

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Como recomendaban todas las revistas de novias, un desayuno liviano junto a la familia. Luego, quedé desocupada y comenzó la ansiedad. Nada que hacer, solo esperar las 2 de la tarde, hora en la cual ibamos “en patota” a la peluquería a peinarnos y maquillarnos.

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Una vez más, mi prima Cami – gran compañía durante la semana previa a mi matri – llegó a la casa y fuimos a comprar las flores para la coreografía de entrada. Compramos las flores, pero nuevamente quedé sin nada que hacer, por lo que propuse ir a comprar una cinta para poner al auto que me llevaría al lugar del matrimonio.

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Compramos la cinta, pusimos la cinta y me senté en la entrada de la casa de mi mamá a mandar mensajes de texto y esperar que llegara el señor a entregarme mi ramo de novia.

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Llegó el ramo. Ya era medio día.

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Seguí dando vueltas. Ordené y revisé muchas veces los zapatos, pantys, aros, argollas, todo…la “dulce” espera.

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12.30 almorzamos, y una hora después partimos a la peluquería.

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“Llegó la novia!!” decían las peluqueras. Definitivamente para ellas, también un evento. Nos encontrábamos mi mamá y mis hermanas llenas de cachirulos en el pelo, toallas en el cuello, y en bata dando vueltas por la peluquería esperando nuestros turnos para ser atendidas. Yo apuraba a todos y a todo…sintiendo que el tiempo pasaba volando y que estábamos tarde para todo. Peor aún, la decisión fue peinarme y maquillarme a mi al final, dado que “la novia” era la que mejor se debía ver, por lo tanto corríamos menos riesgos al estar menos tiempo esperando maquillada y peinada.

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Horror, los nervios fueron aumentando y acumulándose durante esas 3 horas. Se me hacían eternas y la guata me comenzó a doler.

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A las 4.00 estaban todas listas, menos yo, y a las 5 de la tarde teníamos que estar en casa. La teoría me decía que estábamos bien con los tiempos, pero la ansiedad y los nervios eran como que hubiésemos estado muy atrasadas.

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Llegó mi turno. Maquillaje…perfecto. Entendieron totalmente lo que yo quería, maquillaje sutil. Ahora, el peinado. Tardó como 10 minutos la peluquera en dejarme lista…fue la primera vez que me emocioné cuando me vi maquillada y peinada. “Esto es real, llegó el día” pensé.

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Llegamos a casa, esperando a Pía que nos iba a vestir a las 5.30 de la tarde y a las 6.00 pasaba mi amigo Pancho con Sebastián a buscar a mi mamá. 5.50 y Pía no llegaba…stress máximo. Mi guata no podía más de dolor. Intentaba respirar y calmarme. Quienes más sufrían eran mis hermanas y mi mamá con mi rabia e impotencia ante el atraso de quien nos iba a vestir.

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Llegó, y vistió a todas las mujeres. Una vez más, la novia era la última en vestirse, trámite que demoró como 5 minutos.

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Me miré al espejo, sonreí y dije a mi papá y Enrique que esperaban por mi: “yaaaaa, me pueden venir a mirar!”

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En esos momentos me sentí feliz. Estaba de novia!!! Con mi vestido que había elegido el 21 de Marzo, 8 meses antes!. Peinada tal como quería, maquillada con los labios color dorado, del color que me había regalado el Seba y con mi papá y Enrique que me llevarían al altar. Era como un cuento de hadas!

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Ese fue el minuto en que la sonrisa se corcheteó en mi cara y no se fue más.

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Ya vendrá la segunda parte…

domingo, 15 de noviembre de 2009

creer o no creer


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El viernes 30 de octubre partí luego del trabajo a una de mis actividades favoritas: hacerme la manicure. Esta vez había otra razón a parte del puro placer de ver mis uñas pintadas, y era que en la noche tenía mi 2da (de 3) despedida de soltera, y conociendo a mi gente, tenía que estar digna para la ocasión.

Ya estaba depilada, ahora faltaban las uñas (de las manos y los pies, por supuesto)


Finalizado el rito, caminé hasta mi casa, donde mi prima Jimena me esperaba hace bastante rato para llevarme a destino.


Caminando por Pedro de Valdivia y admirando mis uñas recién pintadas, me detiene un señor.


Edad aproximada 65 años. De origen humilde, pero bien vestido con un terno de hace muchos años, pero intacto. Con bastantes dientes menos, si mal no recuerdo no tenía los dientes de abajo.

En fin. Me detiene y comienza a contarme su historia, más bien su drama. Que venía de Puerto Montt a Santiago y de Santiago partía a no sé qué país a ver a su hijo. El punto fue que un taxista le robó la maleta y el maletín y se había quedado, literalmente con lo puesto.


Miré a mi alrededor en busca de una cámara…quizás era una broma…no vi nada sospechoso.


Entonces, este caballero de quien ahora me percato nunca supe su nombre, me pide plata.


Horror, mi frivolidad me juega una pésima pasada y lo primero que pienso “mis uñas!!, voy a tener que abrir la cartera, hurgar por mi billetera…y mis uñas…recién hechas!”


Sabía que andaba con plata, y por mucha frivolidad y uñas recién pintada, abrí mi billetera y le pasé el único billete que tenía: $5.000.


El señor del terno antiguo casi se me pone a llorar. Me abrazó, me agradeció infinitamente y dijo que estaría en sus oraciones.


Le dije que se calmara, que lo más importante era que no le había pasado nada a él y que lo material si bien da pena perderlo, es pasajero.


Volvió a abrazarme. Hablamos unas pocas palabras más y le dije tenía que irme.


Avancé una cuadra y se me vinieron 2 preguntas a la mente:



  1. ¿Me habrán “cagado”?

  2. ¿Cómo estarán mis uñas?

Si caí en una vil estafa…nunca lo sabré; al menos quedé tranquila de ayudar a un hombre que parecía en aprietos.

Y mis uñas…estaban intactas…


Lo que pasó en la despedida de soltera…será para otra historia.


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jueves, 5 de noviembre de 2009

mi familia Escobar

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Para el cumpleaños número…¿82? de mi abuelo - único abuelo vivo que tengo: Lucho - como todos los años, nos reunimos la familia a celebrar la ocasión en su casa en Cachagua. Febrero de cada año, como siempre, rico almuerzo con empanadas hechas a mano por la mamá de Camilo, un tremendo asado y ricos postres frutales con la infaltable sandía decorada con flores de la estación simulando ser un cisne.
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Al regreso de magno evento, volví con mi prima Jóse a Santiago “copuchando” todo el camino (cuestión que no es muy difícil) y dentro de la conversa salió el recurrente tema de que la familia Escobar no siempre nos reunimos, que no todos nos conocemos, que no somos muy cercanos, que somos muchos, etc.
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Para hacer el cuento corto y no aburrirlos demasiado con mi historia, la conclusión fue que teníamos que reunirnos y hacer una “Juntación Escobar”. Pero cómo, cuándo, dónde, quiénes somos…miles de preguntas, de hecho más preguntas que respuestas. Sin muchas respuestas, pero con harto entusiasmo, se decidió hacer un evento en el día, con parejas e hijos y el punto de unión del evento serían mis bisabuelos: Elsa y Luis.
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Fantástico, ya había al menos una decisión tomada!, y se inició la aventura. Dentro del “comité organizador”: Gísela, Fran, Jime, Jóse y yo, que al rato admito tuve que renunciar a mi rol, dado que entre el trabajo, la junta Escobar y organizar un matrimonio, estaba un tanto estresada.
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Fueron muchas las decisiones a tomar, muchas las variables que intervinieron, sin embargo, lo que quiero rescatar es el hecho de haber realizado el evento. Bello, hermoso y sobretodo…la familia. Te guste o no te guste, te caiga bien o mal, fea o linda, rica o pobre es TU familia y te acompañará de alguna u otra manera toda la vida, y apelo – y espero que todos quienes estuvimos ya sea en fotos, mails o presencialmente – a que esta tradición continúe y no solo “por cumplir” sino para crear lazos y mantenerlos.
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Dejo el discurso que dio mi mamá ese día (con su autorización)

Un saludo a la familia Escobar

“Hoy; 24 de Octubre del 2009, nos reúne una sola cosa: ser de la familia Escobar, ya sea porque nacimos Escobar, nos casamos o elegimos a un Escobar y…esos …todavía se están preguntando …¿ cómo fue que me metí en esto?
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En todo caso….de uno u otro modo pertenecemos a esta familia.
Y, aunque muchas veces nos creamos muy distintos…somos sólo eso y todo eso…una familia!!
La nuestra, como todas, tiene su propia historia y sus propias peculiaridades; buenas y no tan buenas.

Hasta dónde probablemente todos podemos recordar y unirnos en torno a ese recuerdo: venimos de una pareja que hoy celebramos; el abuelito Lucho y la abuelita Elsa. Una pareja humilde, sin demasiada educación pero harta ambición. Una pareja dispareja en porte, apegadas a una tradición bastante machista y buena pa´ la vida social.
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De ellos nacen sus 5 hijos varones.
Hombres fuertes, inteligentes, buenmozones (reconozcámoslo de una vez por todas), trabajadores, ambiciosos, estudiosos, dominantes, seductores en su mayoría (no mencionaré quien es quien para proteger a los inocentes), bailarines, simpáticos y, no tan infrecuentemente; sarcásticos, criticones y exigentes.
4 economistas y 1 médico.
Los 5 exitosos profesionales.
5 hijos que han contribuido con 8 nueras o parejas (no seamos legalistas al respecto) y que en total suman 18 hijos; o sea, 18 primos.
Hasta ahí estoy segura…pero, ya no les puedo decir con claridad cuantos hijos han tenido esos hijos, alrededor de 39 pude contar. A su vez, ellos ya tienen hijos…hasta donde sé, al menos 8. Es decir, a éstas alturas…descendientes directos somos alrededor de 70. Nada mal para el parcito de abuelos, no?
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De nuestros abuelos, mis recuerdos:
Mi abuelo; un hombre grande y fuerte, amante de los deportes y del tostado fascinante, estricto con sus hijos, disciplinado, trabajador, bueno pal carrete, mujeriego y muy machista cuya frase típica era “no te cortis palito!!”
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Mi abuelita; una gordita, buena pa la cocina, la canasta y los regalitos empaquetados en su closet para cada ocasión. A cuya casa siempre se podía llegar a comer, a dormir, a estar, como si fuera la propia. En cuyo refrigerador descubrí la jalea roja, el manjar en tarro y de su cocina aprendí que siempre tienen que haber sopaipillas para la lluvia y frecuentemente, postre de pan.
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Creo que todos recordamos las famosas reuniones de los tíos en “el escritorio del abuelo Lucho” donde nunca supe que cosas tan secretas e importantes se tenían que conversar que obligaban a que desaparecieran en algún momento de cada reunión y que exigían que la puerta estuviera cerrada. Alguien quizás hoy día me puede revelar el secreto.
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En su casa era cosa sagrada reunirse para San Luis, tradición que se perdió cuando ellos murieron.
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Los 5 hijos, todos en algún momento vivieron en Estados Unidos y, gracias a ello, todos los nietos tenemos algún vínculo de ciudadanía o de crianza con ese país. Unos mas, otros menos.
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Hay características físicas innegables que nos hacen reconocibles. Varios podemos dar testimonio de alguien que se acerca, que no conocemos y nos dice “tu tienes que ser Escobar” . También algunas peculiaridades de carácter; hay algún Escobar que no sea “llevado de sus ideas”, algo dominante e intransigente? Sólo basta preguntarle a los maridos, esposas o hijos aquí presentes. Y, el temperamento: wow! Nada fácil. Y, ese, parece ser un gen dominante que NO tiende a la extinción.
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Y, una característica bien especial en relación a los afectos.
Quizás en ese ámbito no hemos sido un modelo de familia.
En distintos ámbitos y a distinto nivel de relaciones, creo que todos hemos provocado o sentido; la falta de aceptación, falta de compromiso o lealtad o la falta de perdón. Unos con otros, otros con uno.
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Y, eso hace tan especial esta ocasión…quizás este grupo de “primis” que han organizado este bello encuentro y ocasión, nos están dando la oportunidad de enmendar algo de eso.
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Quizás hoy, los que estamos de cuerpo presente podemos conocernos un poquito mas y parafraseando al Principito: ”uno quiere lo que conoce”. Podemos aprender a aceptarnos y valorarnos en las diferencias, acercarnos un poquito más y construir la solidaridad familiar que, a veces, echamos de menos.
Si hay heridas es porque hay desilusiones
Si hay desilusión es porque alguna vez hubo ilusiones
y uno sólo se ilusiona de alguien que es significativo/importante para uno.
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Los invito a vivir la magia de la genética y la descendencia, de la trascendencia y de la continuidad; de la familia, al fin y al cabo.”
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